A Whitman le hubiera gustado que creyera en mí.

«No había nada que decir. El mundo de mis emociones era pequeño. Allí radicaba la verdad. Mi espíritu no se relacionaba con los intereses y problemas de la humanidad, ni con la vida de los hombres que me rodeaban, sino con algunas ambiciones personales, carentes de valor» Roberto Arlt. El Escritor Fracasado

Escribo desde la habitación caliente y ruidosa de un hotel en Villeta. Hay un televisor de cola que me recuerda al primero que tuvimos en la casa: negro, grande y pesado. Es de esos que todavía suena cuando se está en silencio.

Tengo la habilidad de no interesarle a nadie. Paso al lado de los niños que juegan, de los ancianos que se orean en la sombra, de las palomas y los perros, y ninguno se percata de mi presencia.

Así mismo, nadie me interesa.

Tengo los ojos idos. El corazón mojado. La mente encharcada, y los sentimientos empantanados. Me hundo en una nube de recuerdos que a nadie le interesa más que a mí. Siempre he querido escribir, como oficio, labor, pasión y trabajo. Yo le mostraba a mi papá las cosas que escribía de pequeña «Muy bien, pero no entiendo nada—me decía mientras miraba la hoja de papel».

Luego de muchos años seguí escribiendo igual de mal a la niña de ocho años. Seguía pensando en trivialidades, porque también tengo la habilidad de no sentir nada por nadie: no hay nadie más que me interese que yo misma. «¿Tales cosas a quién podrían interesarle—me preguntaba—¿Cómo podría decir las cosas de Wilde, Wordsworth, Keats, o Whitman desde esta alma simple y putrefacta?»… de esta alma ahuecada. Está vacía o hiede.

Hace poco mientras caminaba encontré en el suelo una hoja de papel doblada por la mitad. Estaba escrito allí: «yo también quisiera ser odioso a alguien. Escribir páginas malditas, que los otros lean recatándose de sus prójimos, porque creen ver en ellas una alusión a su fisionomía espiritual, y luego, rabiosos, indignados o asqueados, las arrojan al canasto, fingiendo ante el autor que jamás las han leído». Sabía que era de Arlt. Lo leí la semana pasada.

Huelo mal.

Cuando la recogí —la hoja— los mosquitos de la fruta me empezaron a acechar. Sentía que mi sangre era un ámbar en descomposición. Durante días caminé con una bandada de insectos sobre mi cabeza y mi cuerpo, me perseguían. La gente pensaba que no me bañaba «incluso, hoy me bañé con jabón rey—les contestaba». Lo que ellos no sabía es que me estaba muriendo por dentro. Era tal el estado de descomposición de mi cuerpo que intenté cortarme para saber si por mis arterias y venas aún corría sangre. Nada más equivocada estaba yo, pues salió un pus amarillento que al hacer contacto con el aire se evaporaba en una nube de humo azul.

Empecé a pisar las heces de los perros sin querer. De un momento a otro me encontraba a mí misma diciendo: «puta vida, otra vez pisé mierda», mientras levantaba el pie para ver qué tan grave era el accidente. Las palomas no se quitaban de mi camino, incluso, llegué a pisar a varias de estas: chillaban.

Yo trabajaba como mesera de un restaurante de la plaza central, La buena mesa, se llamaba; pero me despidieron por queja de algunos clientes porque encontraban insectos en su sopa.

Cuando me despidieron, no supe qué hacer. Si morir o ver televisión. No hice ninguna de las dos; a cambio, escribo esta historia mientras quito con el dorso de mi mano los mosquitos muertos que caen sobre la hoja blanca en la que escribo.

A veces sueño que tengo unas grandes manos y que aplasto a todos los mosquitos que me molestan. Los aplasto y suelto una carcajada en mis sueños. Vuelven, y yo los aplasto, y me vuelvo a reír. Las campanas de la iglesia me despiertan a diario, yo abro los ojos en la oscuridad de mi habitación, lo único que escucho es el murmullo muerto de mi cuerpo y de los mosquitos que llenan la habitación.

Laura.
14 de Julio de 2015

PS. Al menos le intereso a algunos. Esperaré la llegada de moscas, y gusanos.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s